EDUCACION MOVIL MUNDIAL

94c2296029b614817429d08b057b1c26

1. Nuevos cometidos para los educandos y los docentes

Gracias a las crecientes funcionalidades de los dispositivos móviles y a la conectividad global, los futuros educandos tendrán seguramente más oportunidades de edificar por sí mismos sus conocimientos y dar forma a sus experiencias de aprendizaje. Las nuevas tecnologías brindarán un acceso sin precedentes a cursos formales en línea, revistas de libre consulta y contenidos de calidad aprobados por expertos. Los estudiantes asumirán un papel más activo a la hora de determinar qué aprenden y cómo, mientras que los docentes actuarán como custodios y guías, ayudando a los estudiantes a navegar y a beneficiarse de la enorme diversidad de recursos educativos que las tecnologías móviles pondrán a su alcance.

2. Continuidad de la experiencia didáctica

La ubicuidad de las tecnologías móviles traerá consigo innovaciones radicales en las estrategias de reparto del aprendizaje sobre un amplio abanico de escenarios, colmando así la brecha que separa el aprendizaje formal en las escuelas del aprendizaje informal que el educando adquiere en multitud de lugares a lo largo de la jornada. El aprendizaje móvil apoyará crecientemente la continuidad de la experiencia didáctica entre los diferentes entornos, y se esperará de los educadores que actualicen sus prácticas pedagógicas para posibilitar una mayor integración con el aprendizaje informal.

3. Big data y analítica del aprendizaje

La posibilidad de compilar y analizar grandes cantidades de datos generados por los educandos será un factor de primer orden en el aprendizaje móvil durante los próximos quince años. Los investigadores que estudian el aprendizaje en línea, los sistemas de tutoría inteligente, los laboratorios virtuales, las simulaciones y los sistemas de gestión del aprendizaje están explorando maneras de entender y utilizar mejor la analítica del aprendizaje, a fin de mejorar la actividad docente y seguir avanzando hacia la Educación para Todos (Bienkowski et al., 2012). Sin embargo, este nuevo acceso a big data trae consigo una serie de consideraciones éticas, como las que se refieren a la propiedad de los datos y a la privacidad. Los responsables políticos tendrán que garantizar que los datos se usan de forma segura y productiva para ayudar a mejorar los sistemas educativos e impulsar objetivos de aprendizaje específicos a la vez que se protegen los derechos de los educandos.

Las secciones siguientes ponen de relieve algunos factores clave que facilitarán el desarrollo del aprendizaje móvil a lo largo de los próximos quince años, y también los obstáculos que habrá que vencer para integrar las tecnologías móviles en la educación general.

Muchos de los expertos entrevistados para este informe opinan que el mundo se está acercando rápidamente a un punto de inflexión para el aprendizaje móvil. Al cabo de dos decenios de investigación y experimentación, los educadores ven próximo el momento en que podrán capitalizar todo el potencial de las tecnologías móviles para la mejora de la enseñanza. Esa progresión esperada se alimenta de la combinación de avances tecnológicos y cambios sociales. Entre los factores decisivos que seguirán impulsando la expansión del aprendizaje móvil se cuentan la disminución de la resistencia social a la idea de usar el teléfono móvil en la educación formal, la mayor abundancia de proyectos acertados de aprendizaje móvil que podrán servir de ejemplo para iniciativas en gran escala, el aumento del gasto global en educación en general y del gasto en aprendizaje móvil en particular, la mayor presión sobre las instituciones educativas para que ofrezcan educación de calidad a bajo costo a un mayor número de estudiantes, el auge de la educación en línea y de la enseñanza a distancia, y el fomento de nuevos canales de adquisición y distribución para los recursos didácticos digitales.

Todavía hace pocos años la opinión pública se mostraba en general reacia al empleo de tecnologías móviles en la educación. A muchos educadores y padres les preocupaba que los dispositivos móviles fueran motivo de distracción en el aula y vehículo para otros comportamientos perjudiciales, como hacer trampas, enviar mensajes de contenido sexual o practicar el acoso cibernético (Shuler, 2009). Aunque los investigadores llevan ya algún tiempo explorando los beneficios del aprendizaje móvil, hasta fechas recientes gran parte de la comunidad educativa ha seguido siendo escéptica. A pesar de ello, los expertos entrevistados para este informe afirman haber notado cambios significativos en esa resistencia. Mientras surgen nuevos modelos de aprendizaje móvil, muchos países e instituciones promueven cada vez más el uso de dispositivos móviles en las escuelas y otros escenarios educativos. Al mismo tiempo los dispositivos se hacen más baratos y accesibles, y educadores y educandos por igual se han familiarizado con ellos y los utilizan sin problemas en una amplia gama de aplicaciones. La resistencia al aprendizaje móvil seguirá disminuyendo a lo largo de los próximos quince años, a medida que todos, educadores, estudiantes y padres, se acostumbren progresivamente al uso de tecnologías móviles en la

Vida cotidiana. De hecho, un reciente graduado universitario que se incorpore a la carrera docente en el año 2030 habrá nacido alrededor de 2007, el año en que salió a la venta el iPhone. Si los profesores se sienten cada día más cómodos con la tecnología móvil y la usan para facilitar el aprendizaje en su propia vida, será más probable que utilicen el aprendizaje móvil con sus alumnos.

Un variado despliegue de proyectos de aprendizaje móvil alrededor del mundo ha demostrado el potencial de las tecnologías móviles para propiciar nuevas prácticas educativas. Esos proyectos, muchos de los cuales se describen en otros informes de esta Serie de la UNESCO (Deriquito y Domingo, 2012; Dykes y Knight, 2012; Fritschi y Wolf, 2012a–b; Hylén, 2012; Isaacs, 2012a–b; Jara et al., 2012; Lugo y Schurmann, 2012; So, 2012; West, 2012a–b), ofrecen modelos instructivos de aprendizaje móvil, que son cada día más escalados y replicados. Organizaciones de ámbito mundial, desde la UNESCO hasta asociaciones industriales como la GSMA y corporaciones como McKinsey & Company, están dedicando recursos cuantiosos al estudio de cómo aprovechar la ubicuidad y la funcionalidad en rápido aumento de las tecnologías móviles para impulsar la educación. La continuación de esos esfuerzos aportará nuevos ejemplos de proyectos exitosos de aprendizaje móvil que podrán servir de modelo para los educadores, los encargados de formular políticas y otros.

El mercado de la educación en general, y el del aprendizaje móvil en particular, son cada día más atractivos para los inversores de negocios. Se calcula que en este momento el gasto mundial en educación asciende aproximadamente a 4 billones de dólares estadounidenses, siendo sólo una pequeña fracción de esa cantidad lo que representa el mercado de productos y servicios de aprendizaje móvil, con 3.400 millones de dólares en ventas anuales. Para 2020 se espera que el gasto mundial en educación se haya duplicado a 8 billones de dólares, y que la cuota de mercado del aprendizaje móvil se haya expandido fuertemente, hasta 70.000 millones de dólares, a través de la oferta de productos especializados y un mercado de dispositivos en auge (GSMA, 2011).

Para promover la inversión continuada en aprendizaje móvil, la GSMA recomienda desarrollar una ‘justificación comercial sólida y sostenible’ (GSMA, 2010, p. 5). Aunque desde un punto de vista corporativo el debate sobre ocasiones de negocio es apropiado, desde la perspectiva de la educación lleva a preguntarse si el objetivo de incrementar el acceso para las poblaciones más pobres es compatible con la búsqueda de una fuerte justificación comercial. Es importante plantear esa pregunta, porque la investigación ha puesto de manifiesto que existe una correlación entre muchos aspectos del rendimiento y la participación educativos, incluido el acceso a la educación secundaria, y los ingresos familiares (Lewin, 2007). Si el ‘valor’ del aprendizaje móvil llegara a ser fundamentalmente mercantil, las familias de ingresos más bajos correrían el riesgo de quedar excluidas. Estos desafíos se mantendrán en los años venideros, y los responsables políticos tendrán que encontrar la manera de conciliar la racionalidad económica con el mandato de justicia social que promueve la Educación para Todos.

A medida que el mundo se hace más competitivo, las instituciones educativas se ven sometidas a fuertes presiones que les exigen aumentar la calidad de la enseñanza para números de alumnos cada día mayores. Por ejemplo, según uno de los expertos entrevistados para este informe, existen en la India 1,2 millones de estudiantes de ingeniería, pero sólo la capacidad institucional necesaria para proporcionar una educación de calidad a 50.000 de ellos. La distancia entre la demanda y la oferta de docentes cualificados es tan grande que los modelos tradicionales pasan por graves aprietos (UNESCO, 2012a). Mientras tanto, el costo de la educación, en especial el de la educación superior, aumenta a un ritmo insostenible. La integración de tecnologías es una de las estrategias que podrían hacer bajar los costos y a la vez mantener o mejorar la calidad. Cuando más personas reconozcan la utilidad de los teléfonos inteligentes y otras tecnologías móviles muy difundidas, esperarán que las instituciones educativas aprovechen mejor la tecnología para expandir el acceso asequible a la educación de calidad.

Una de las formas en que las instituciones educativas pueden expandir su actuación sin multiplicar los costos pasa por la educación en línea y la enseñanza a distancia. La educación en línea existe desde hace tiempo, pero su escala y su alcance han conocido un crecimiento espectacular en el último quinquenio. La Khan Academy, por ejemplo, es una organización educativa sin fines de lucro que tiene como misión ‘suministrar educación de calidad a cualquiera y en cualquier lugar’. Su sitio web, que da acceso gratuito en línea a una colección de más de 3.900 ‘microconferencias’ en vídeo almacenadas en YouTube, afirma haber servido más de 230 millones de lecciones hasta ahora (Khan Academy, 2013). Otro ejemplo es EdX, una iniciativa nacida de la asociación del MIT y la Universidad de Harvard, que ofrece clases gratuitas en línea para hacer llegar oportunidades educativas a más estudiantes y contribuir a formar una comunidad global de educandos en la red. Otras destacadas universidades estadounidenses se han unido al proyecto, como la Universidad de California en Berkeley, la Universidad de Georgetown, el Wellesley College y el Sistema de la Universidad de Texas, uno de los mayores sistemas de universidades públicas de los Estados Unidos (EdX, 2013). Proyectos como éstos están dando ocasiones de aprender a gran número de personas, muchas de las cuales acceden a los contenidos por medio de dispositivos móviles. En un informe reciente, Laurillard (2012a) señala que el aumento del número de estudiantes hace que la enseñanza a distancia en línea sea más eficaz en función del costo, especialmente cuando está diseñada para admitir el aprendizaje entre iguales:

Ahora una profesora podría gastar tres horas en preparar materiales para seis tutoriales de dos horas, en los que atenderá a un total de 24 estudiantes. En contraste, la misma profesora podría gastar ocho horas en preparar recursos de Internet para que 48 estudiantes trabajen en línea en grupos independientes, y después quince minutos con cada grupo para ayudarlos a sintetizar lo que han aprendido. El enfoque convencional le ha llevado quince horas de su tiempo para 24 estudiantes. El enfoque de aprendizaje potenciado por la tecnología le ha llevado once horas y ha ayudado a 48 estudiantes.

Muchos piensan que para el año 2030 los sistemas de educación formal podrían ser radicalmente distintos de cómo son hoy (UNESCO, 2012c). Las escuelas tangibles seguirán

Siendo ejes centrales del aprendizaje, pero es probable que nuevos modelos de acción educativa adopten tecnologías móviles para prestar servicio a grupos de educandos a los que antes no era posible llegar. Por ejemplo, las soluciones de aprendizaje móvil pueden ser muy ventajosas para las instituciones que atienden a aquellos jóvenes y adultos que por motivos de índole material, social o económica no pueden cursar normalmente una educación formal.

Es muy costoso distribuir recursos didácticos materiales, por ejemplo los libros de texto, particularmente en zonas de infraestructuras precarias y sistemas educativos mal organizados. En países como Nigeria los maestros de escuela tienen que arrostrar a menudo la falta de material didáctico de calidad. Otro problema es la escasez de recursos adecuados en las lenguas locales. Las tecnologías móviles pueden ofrecer soluciones en ambos aspectos. Al dar acceso al usuario a una extensa gama de recursos educativos a través de portales digitales, los dispositivos móviles brindan una alternativa a los modelos tradicionales de adquisición y distribución. La tecnología también hace posible que los autores de contenidos elaboren recursos destinados a grupos muy específicos a un costo inferior al del material impreso. Nuevos mercados como el de aplicaciones para móviles han transformado radicalmente el proceso de distribución, creando más canales a través de los cuales todo tipo de educadores, desde el maestro de escuela hasta el experto comercial y el profesional retirado, pueden diseminar conocimientos y recursos valiosos.

Aunque el aprendizaje móvil pueda estar en un punto de inflexión, siguen existiendo obstáculos considerables que habrá que superar para que las tecnologías móviles se integren en la educación plenamente y en gran escala. Entre ellos cabe citar las percepciones negativas sobre el aprendizaje móvil que abrigan algunos educadores, responsables políticos y otros, reforzadas por ejemplos de fracaso en algunos proyectos de aprendizaje móvil; los pocos ejemplos de proyectos sostenibles y escalables; la escasez de iniciativas localizadas y culturalmente pertinentes, y cuestiones que afectan a los derechos de acceso digital, incluidas las inquietudes por la censura y la privacidad.

La oposición al aprendizaje móvil ya no es tan cerrada como lo fue, pero bastantes educadores aún no se han convencido de que los dispositivos móviles posean un potencial significativo de transformación del aprendizaje, y en muchos casos hay que darles la razón. Como las iniciativas de aprendizaje móvil han sido en su mayoría modestas y efímeras, muchos docentes no han visto todavía sus beneficios en las aulas. Más aún, algunos han tenido experiencias negativas con intervenciones de esta clase. A menudo esas experiencias negativas brotan de una preparación inadecuada, pero son numerosos los ejemplos en los que el aprendizaje móvil se ha integrado mal en las clases, y por consiguiente ha servido de

Muy poco para mejorar el rendimiento; en los peores casos incluso lo ha hecho bajar. Muchas veces se trata de iniciativas tan enfocadas a poner dispositivos móviles en manos de los educandos que se soslaya la pregunta de cómo exactamente se espera que esa tecnología mejore los resultados. Fruto de esa falta de planificación han sido algunos fracasos notorios, que han empañado la imagen del aprendizaje móvil entre los educadores y los responsables políticos. Esos fracasos son un peligro real para el futuro del aprendizaje móvil. Mientras los docentes no acepten con confianza la tecnología móvil y la pedagogía que la acompaña, el aprendizaje móvil no prosperará en entornos formales.

A pesar de la creciente ubicuidad de los dispositivos móviles y de la apreciación en alza de su potencial pedagógico, a día de hoy el aprendizaje móvil general y continuado en escenarios formales apenas pasa de ser una aspiración. Hasta ahora la mayoría de estos proyectos ha tenido un carácter experimental, centrado en explorar cómo pueden dar respaldo las tecnologías móviles a prácticas pedagógicas nuevas e innovadoras. Estas iniciativas suelen ser proyectos piloto a corto plazo y en pequeña escala, sin la capacidad necesaria para llegar a grandes números de educandos durante un periodo de tiempo prolongado. Sorprende que sean tan pocos los ejemplos de aprendizaje móvil que han impactado en miles de educandos, a la vista de que muchos de los proyectos aquí descritos ofrecen modelos ejemplares para el futuro. En general, los expertos entrevistados para este informe estaban decepcionados por la falta de ensayos de aprendizaje móvil bien financiados, coherentes, masivos o muy visibles. Para que el aprendizaje móvil alcance amplias repercusiones son esenciales la viabilidad y la escala. Un desafío clave es diseñar los proyectos desde un conocimiento más profundo de las realidades y las limitaciones de la educación existente y de las infraestructuras de TIC, así como de los contextos sociales y culturales de los diferentes países y regiones, para cimentar la sostenibilidad del proyecto en el tiempo.

El acceso al teléfono móvil es tan alto en los países en desarrollo como en los desarrollados, pero el tipo de dispositivos utilizados y la infraestructura que los rodea son a menudo totalmente distintos, como lo son las necesidades y lagunas educativas a las que cabe aplicar la tecnología. Contemplar el aprendizaje móvil desde una perspectiva global puede ser arriesgado, porque las diferentes regiones y comunidades requieren intervenciones diferentes, en función y como reflejo de particularidades locales y culturales. A ello hay que añadir que con mucha frecuencia el aprendizaje móvil depende de la provisión de contenidos de calidad. Aunque se esperan avances importantes en la tecnología de traducción, la escasez de contenidos en lenguas locales, por ejemplo en vídeo y aplicaciones para móviles, probablemente seguirá siendo un problema.

El futuro del aprendizaje móvil depende de un mundo conectado a escala global, en el que todos tengan libre acceso a la información. Existen ya gobiernos de países que restringen el

Acceso a la información y suprimen el debate en la ciudadanía, bloqueando a menudo determinados sitios de Internet y a veces impidiendo el acceso a la red de regiones enteras. En general, se puede decir que la censura niega o limita las oportunidades de aprendizaje móvil. En el extremo opuesto del espectro, las innovaciones del aprendizaje móvil que hacen entrar en juego a los big data y a la analítica del aprendizaje suscitan interrogantes críticos en torno al acceso a los datos, la propiedad y la privacidad. Capitalizar las oportunidades que brindan esos datos exigirá un delicado equilibrio entre el derecho al conocimiento y el derecho a la intimidad.58f4e6802ca44c613e5b4ee6be19ec23.jpg

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s